lunes, 9 de mayo de 2016

Despertar

Mucho tiempo ausente, tanto que mi tela se ha vuelto espesa y ha cubierto casi por completo mi lugar de observación. 
Mucho tiempo viéndola andar fría y ausente.
Ahora se ha estremecido, y cosa absurda ríe sola por los rincones.
Me acerqué mucho, corrí el riesgo de acercarme... pero no me ve. 
A veces pienso que es inútil tratar de comprenderla. Su mirada se pierde entre las nubes y parece volar. 
Una tarde gris se acercó a mi ventana y miraba sin ver. Parecía querer sentir la lluvia pero no se atrevía del todo. Antes... Jamás se atrevió y vivió de fantasías. La vi forcejear en la ventana y su impotencia al no poder abrirla la llevo a golpearla. 
Lucho contra ella misma y mi tela se desprendió, la humedad se coló por la ventana rota y mojó su mano Lagrimas de soledad y nostalgia se mezclaron con su sangre. 
No me importó. La prefiero así que como aquel trozo de carbón que se mantuvo impasible durante un siglo. 

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