
Astutamente me colé en su habitación y la observe, dormía plácidamente, parecía tranquila. Me quede atisbando sus sueños y era una niña, sonreía y jugaba entre las olas, salpicaba con sus juegos las sonrisas que tintineaban a su alrededor.
Era una niña feliz se sentía a gusto y se sentía amada.
De pronto su ceño se contrajo, sus labios dibujaron tristeza
Era una niña feliz se sentía a gusto y se sentía amada.
De pronto su ceño se contrajo, sus labios dibujaron tristezay se movió en su lecho.
Poco apoco abrió sus ojos miro a su alrededor se quedo pensativa un rato recordando, queriendo perderse de nuevo en sus sueños, queriendo atrapar en ellos los momentos gratos, atesorar la felicidad en su memoria para luego ir dosificándola durante el día.
Lentamente se fue levantando, cubierta nuevamente por un velo de melancolía, y fue directo a mirarse en el espejo, esperaba ver esa niña reflejada en el, esperaba ver las chispitas brillando en sus ojos, pero ya no estaba, se había quedado oculta muy dentro de si, donde muy pocos sabían verla, en su lugar se reflejaba una mujer con signos de luchas vividas, no siempre ganadas. Una mujer en decadencia, desnuda y sola.
Por un momento el reflejo le devolvió unos ojos próximos a desbordarse en ríos de llanto, pero NO, no podía permitírselo, borro su rostro con agua fresca, se vistió con su sonrisa matutina, y adorno su desnudez del cuerpo y del alma con una serie de implementos que usan los humanos. Se irguió y así comenzó un nuevo día, triunfadora y vencedora para el mundo, solitaria y triste para si misma. No era más que un día cualquiera.
Poco apoco abrió sus ojos miro a su alrededor se quedo pensativa un rato recordando, queriendo perderse de nuevo en sus sueños, queriendo atrapar en ellos los momentos gratos, atesorar la felicidad en su memoria para luego ir dosificándola durante el día.
Lentamente se fue levantando, cubierta nuevamente por un velo de melancolía, y fue directo a mirarse en el espejo, esperaba ver esa niña reflejada en el, esperaba ver las chispitas brillando en sus ojos, pero ya no estaba, se había quedado oculta muy dentro de si, donde muy pocos sabían verla, en su lugar se reflejaba una mujer con signos de luchas vividas, no siempre ganadas. Una mujer en decadencia, desnuda y sola.
Por un momento el reflejo le devolvió unos ojos próximos a desbordarse en ríos de llanto, pero NO, no podía permitírselo, borro su rostro con agua fresca, se vistió con su sonrisa matutina, y adorno su desnudez del cuerpo y del alma con una serie de implementos que usan los humanos. Se irguió y así comenzó un nuevo día, triunfadora y vencedora para el mundo, solitaria y triste para si misma. No era más que un día cualquiera.




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